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Vamos a dar un salto en el tiempo, sin olvidar todos los hechos de pura indignidad que se produjeron en los territorios ocupados, hasta el momento en que las mentes más lúcidas en lo que se conocía ya como una España, grande y libre aprobaron <CONSTITUCIÓN POLÍTICA DE LA MONARQUÍA ESPAÑOLA. PROMULGADA EN CÁDIZ A 19 DE MARZO DE 1812>. Seguidamente analizaré algunos aspectos a mi entender relevantes del parte de su articulado.

Lo primero que sorprende es que la Regencia del Reino <en ausencia y cautividad> del tan deseado rey de España Don Fernando VII, tuvieran el valor de aprobar una Constitución que manteniendo los tics más relevantes del sistema de gobierno introducía unos pequeños avances legislativos. Seguramente gracias a la intervención de la Santísima Trinidad (ST) al completo, <autora y suprema legisladora de la sociedad…>, de acuerdo con lo manifestado en su prólogo, así la ST legitimaba que los antiguos pactos fueran eliminados, por métodos a mi entender poco cristianos.

El nuevo modelo de monarquía consolidaba la anterior imagen mental que no real de “España”, y que con la ayuda del rey Felipe V y sus decretos de nueva planta la hizo real dicha en 1715, con la legitimidad del derecho de conquista, por la intervención de tropas francesas resultado del pacto firmado por Felipe V con otras potencias europeas, y como en el caso de la realeza por amor a la familia y el previo pago en territorios y prebendas, en ningún caso de escasa importancia para obtener el reconocimiento exterior.

Era mi deseo mostrar en un mapa cual era el territorio objeto de aplicación de dicha Constitución, pero por no infringir su posible propiedad intelectual, me limitaré a mostrar lo que a criterio de la Regencia del Reino definía en el <Art. 10.El territorio español comprende en la Península con sus posesiones e islas adyacentes, Aragón, Asturias, Castilla la Vieja, Castilla la Nueva, Cataluña, Córdoba, Extremadura, Galicia, Granada, Jaén, León, Molina, Murcia, Navarra, Provincias Vascongadas, Sevilla y Valencia, las islas Baleares y las Canarias con las demás posesiones de África. En la América septentrional, Nueva España, con la Nueva Galicia y Península de Yucatán, Guatemala, provincias internas de Oriente, provincias internas de Occidente, isla de Cuba con las dos Floridas, la parte española de la isla de Santo Domingo, y la isla de Puerto Rico con las demás adyacentes a éstas y al continente en uno y otro mar. En la América meridional, la Nueva Granada, Venezuela, el Perú, Chile, provincias del Río de la Plata, y todas las islas adyacentes en el mar Pacífico y en el Atlántico. En el Asia, las islas Filipinas, y las que dependen de su gobierno>.

Vamos a situarnos en Cádiz, después de largos debates, en los que por cierto  todas las propuestas de los diputados de esa parte peninsular sediciosa, Catalunya, fueran rechazados, se estableció en los Art. 1º y 3º. que <…La Nación española es la reunión de todos los españoles de ambos hemisferios…La soberanía reside esencialmente en la Nación, y por lo mismo pertenece a ésta exclusivamente el derecho de establecer sus leyes fundamentales>.

Si las persones que redactaron estos artículos eran conscientes de lo que define por <nación> la Real Academia de la Lengua Española, como podían pensar que todos los<...individuos…> <…de ambos hemisferios y de parte de la península..>, sometidas por derecho de conquista, algunos directamente esclavizados, y a los que se les arrebató su historia, su cultura y su idioma, a cambio de una civilización por la que no habían manifestado ningún interés, iban a aceptar de buen grado lo que en los artículos del 6º al 9º se definen como las principales obligaciones de todos los españoles, <…amar a la Patria… ser justos y benéficos… ser fieles a la Constitución…a obedecer las leyes y respetar a las autoridades establecidas… a contribuir en proporción a sus haberes sin distinción alguna a los haberes del Estado…a defender-la con las armas cuando sea llamado por ley>.

Ciertamente no se podía agradecer esta iluminación divina de mejor manera que con el artículo 12, <…La religión de la Nación española es y será perpetuamente la católica, apostólica, romana, única verdadera. La Nación la protege por leyes sabias y justas, y prohíbe el ejercicio de cualquiera otra..>. Sin comentarios.

I así el objeto del Gobierno explicitado en el Art.-13 tenía como objetivo <…la felicidad de la Nación, puesto que el fin de toda sociedad política no es otro que el bienestar de los individuos que la componen…>. Nunca vivirían o suficiente para agradecer tanta felicidad y el disfrute de tener reconocido el grado de ciudadano, como se define en el  Art. 18 y siguientes. <…Son ciudadanos aquellos españoles que por ambas líneas traen su origen de los dominios españoles de ambos hemisferios, y están, avecindados en cualquier pueblo de los mismos dominios…a los españoles que por cualquiera línea son habidos y reputados por originarios del África, les queda abierta la puerta de la virtud y del merecimiento para ser ciudadanos: en su consecuencia, las Cortes concederán carta de ciudadano a los que hicieren servicios calificados a la Patria, o a los que se distingan por su talento, aplicación y conducta, con la condición de que sean hijos de legítimo matrimonio de padres ingenuos; de que estén casados con mujer ingenua, y avecindados en los dominios de las Españas, y de que ejerzan alguna profesión, oficio o industria útil con un capital propio…>, destaco el concepto de virtud y merecimiento necesario para los originarios de África, y el intento de cristianización de los primeros Padres Constitucionales.

La nueva Constitución incluía nuevos derechos añadidos al de la felicidad y el bienestar, en los Art. 23  24 los desarrollan  para los ciudadanos que no para los <…individuos...> <…solo los que sean ciudadanos podrán obtener empleos municipales, y poder ser elegir para ellos en los casos señalados por la ley…>. Ciudadanía que quedaba en suspenso en los términos descritos en el artículo 25, de los que destaco <Por el estado de sirviente doméstico…Por no tener empleo, oficio, o modo de vivir conocido…Desde el año de 1830 deberán saber leer y escribir los que de nuevo entren en el ejercicio de los derechos de ciudadano…>.

En una nación como se definía España, ¿Cómo pretendían conseguir que en 1830 la mayor parte de los españoles residentes en ambos hemisferios supieran leer y escribir, no existieran los sirvientes domésticos, todos tuvieran empleo, oficio, o modo de vivir conocido la mayoría de los españoles de la época? Este planteamiento político, por ser de inspiración divina se le supone ser sabio y bondadoso, pero ¿en quienes pensaban realmente?. Si la ciudadanía quedaba en suspenso, como pudieron aprobar el Art. 28.<...La base para la representación nacional es la misma en ambos hemisferios...>, parece razonable que tan sólo pretendían  a la misma  minoría que tenía o pretendía tener el control de todo el territorio.

A pesar de que definía la nueva forma de gobierno como una <…monarquía moderada hereditaria…>, dedican al Rey y a la Corona  todo el TÍTULO IV, desde el artículo 168 al 241., de un total de 384.

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